Es verdaderamente reconfortante ver cómo el tema de la muerte y el duelo sale finalmente de las sombras. Las redes sociales, en particular, se han convertido en un espacio donde pueden surgir nuevas ideas, donde las preguntas pueden hacerse abiertamente y donde los viejos silencios pueden romperse. En una de nuestras últimas ferias tuvimos el privilegio de conocer a Maren Wolf, quien nos trajo una idea verdaderamente hermosa.
El Himmelsbote
Las ideas más bellas nacen de la experiencia vivida, de algo que faltaba y que hubo que crear por uno mismo. Así fue exactamente como nacieron los Himmelsboten. Cuando la querida abuela de Maren falleció, ella buscó su propia forma personal de despedirse. No quería echar tierra ni flores a la tumba, porque eso no podía contener el peso de su dolor. Y aún tenía tanto que decirle a su abuela. Y así nació el primer Himmelsbote, un pequeño objeto funerario hecho con amor, con un pequeño bolsillo integrado para un mensaje personal.
Palabras dichas y palabras que tanto hubiera querido decir
En KEEPMOMENTS sabemos profundamente lo importantes que son las palabras personales. Nosotros mismos las preservamos, grabadas a mano, integradas en joyas que los acompañan cada día. Los Himmelsboten guardan algo similar: los mensajes que tanto deseaban decir en persona, ahora transmitidos por un mensajero hacia el ser querido que partió.
Los Himmelsboten incluyen también a los niños en este ritual. Pueden enviar sus propios mensajes a través de dibujos o textos escritos, haciendo del último adiós algo que toda la familia puede dar forma juntos. El producto fue desarrollado en estrecha colaboración con funerarias, acompañantes de duelo, familias en duelo, comadronas y trabajadores de cuidados paliativos, y eso se aprecia en el cuidado presente en cada detalle. Con diseños adecuados para todas las edades y personalidades, son verdaderamente para todos los que aún tienen algo que decir.
Querida Maren, tu idea es verdaderamente maravillosa. Esperamos que muchas personas encuentren en el Himmelsbote una manera de dar un lugar a sus palabras no dichas, y de hacer de la despedida de un ser querido algo personal, cálido y profundamente suyo.